En otra vida
- escrituraupmijas
- 15 ene
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El tren de pasajeros que unía las poblaciones ateridas por las heladas en la zona sur de la llanura no acaba de llegar y Laura espera impacientemente, cada minuto que pasa su cuerpo tiembla más y no por el frío, sino por los nervios de que se acerca el momento de reencontrarse con Simone, su gran amor. Cada segundo, mirando el reloj, siente que se pasa una vida. En su cabeza, aquella vida que compartió con él hace siete años, fueron dos jóvenes enamorados, se habían conocido un verano en Italia, compartieron una semana como si sus almas ya se hubieran conocido en vidas pasadas. Él le mostró la movida vida de Palermo, sus luces, los sabores de la gastronomía siciliana; los olores, los colores como el azul de mar, el calor y la alegría de los locales. Él hizo que Laura se enamorara de su ciudad, esos días todo jugaba a su favor, el cielo de día tan brillante, y de noche hacían un excelente complot la luna y las estrellas para iluminar a aquellos dos jóvenes enamorados. Todos estos recuerdos vienen a su cabeza mientras ya ve el tren venir, inhala profundamente para calmar su cuerpo.
Simone baja del tren y entre tanta gente sus miradas se encontrarán, ninguno de los dos podía dar un paso, hasta que el sonido del tren los hizo despertar de donde estaban, finalmente se saludan, aunque sus cuerpos se resistían a las ganas de abrazarse y besarse como sus corazones se los pedía.
Este reencuentro es la despedida de un amor, aunque en aquel verano ellos se habían prometido volverse a ver y tener un futuro juntos, la vida los fue llevando por caminos distintos. Ella se casará con su compañero de trabajo, pero él quiso ir a Argentina a verla por última vez, ahora que se volvieron a ver, para Simone sentía que no había pasado el tiempo, en silencio la escuchaba y observaba sus gestos, sus manos delicadas, su sonrisa angelical. Esta vez fue ella quien le mostró las mieles de la Patagonia que, aunque fría, había un mundo por descubrir, él se enamoró del tango y el vino y aún más de Laura, aunque ya era tarde para vivir ese amor. A los días llega la despedida, Simone siente todo oscuro, hasta que lobos lo rodean, del dolor tan intenso que siente al dejar ir de nuevo a su amor, se despiden con un fuerte abrazo diciéndose “en otra vida”.
El tren de pasajeros que unía las poblaciones ateridas por las heladas no acaba de llegar, han pasado 7 años más y ahora quien espera en Milano es Simone, espera a su gran amor, Laura, que se divorció. Él espera ansioso su llegada recordando todo lo que vivieron, piensa en su sonrisa que lo hipnotiza. Esta vez viene ella a la despedida de él, porque Simone finalmente se casa. Ella baja del tren, sus miradas se cruzan, se detiene el tiempo y al saludarse ella dice:
—Definitivamente, en esta no se pudo. En la próxima vida prometo buscarte antes.
Alba Luz Valero




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